Sonidos gustosos

Para algunas personas, las notas musicales tienen un color que aparece ante sus ojos al oír una melodía. Este fenómeno es conocido como sinestesia, una alteración de la percepción sensorial que, en muchos casos, otorga una visión única del mundo. Entre los casos más destacados de personas con sinestesia encontramos músicos, artistas e intelectuales capaces de ‘ver’ más allá de los sentidos básicos.

Por extraño que parezca, este fenómeno es más común de lo que se cree pero no siempre comporta resultados tan espectaculares. Es el caso, por ejemplo, de Elena: una joven de 22 años que ha convivido toda su vida con una peculiar manera de percibir el mundo. Para ella, los tonos de voz tienen un gusto, los números poseen color y el tiempo es como una rueda que se despliega ante los ojos.

Según algunas estimaciones, entre el 1% y 4% de la población podría tener sinestesia, aunque en muchos casos no es fácil de identificar. En el caso de Elena, desde muy pequeñita empezó a notar que había algo diferente en su manera de percibir el mundo. Cuando le pedían pintar un dibujo a partir de un patrón de números y colores, ella acababa haciendo algo totalmente diferente al resto de sus compañeros. Mientras los demás seguían las indicaciones de los profesores, Elena pintaba según su propia concepción de colores y números. Para ella, el cero debía ser blanco, el uno azul, el dos amarillo, el tres naranja, el cuatro verde, el cinco rojo, el seis marrón anaranjado, el siete lila claro, el ocho lila intenso y el nueve negro. Al final, en sus dibujos si el Sol llevaba marcado un número cuatro, lo que para los demás significaba que debía ir pintado de amarillo, para Elena acababa siendo verde.

“En aquel entonces pensaba que tenía algún tipo de problema o que era demasiado rebelde”, comenta la joven. Juan Lupiáñez, investigador del departamento de Psicología Experimental de la Universidad de Granada, explica que este tipo de situaciones es muy común en niños pequeños. En las primeras etapas de nuestra vida, el cerebro establece una fuerte conexión entre los sentidos. Son muchos los casos de niños que, a temprana edad, ven números y letras de colores. “Esto se explica por una conectividad pronunciada al nacer entre las distintas áreas sensoriales, que con la maduración se va perdiendo, especializándose las áreas cada una en un procesamiento sensorial específico” explica Lupiáñez. Sin embargo, lo que para muchos acaba desapareciendo, para Elena continuó.

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