Estafas tras el placebo

Para muchos el efecto placebo es una muestra más del poder de la mente sobre el cuerpo. Pero en realidad, este conocido fenómeno viene a demostrar que nuestra confianza en un determinado tratamiento puede influir directamente en el resultado de este. Es decir, que si creemos en el funcionamiento de un fármaco, tratamiento o terapia es mucho más probable que este acabe produciendo un efecto beneficioso.

La eficacia del efecto placebo puede depender de muchos factores. Pero según apuntan algunas estimaciones, más del 30% de las personas se podrían responder positivamente a este efecto. De ahí que cualquier medicamento, tratamiento o terapia tenga que demostrar una eficacia superior a este porcentaje para demostrar su efectividad real.

En el caso de las pseudociencias, este fenómeno es utilizado como una herramienta para avalar la supuesta eficacia de unos tratamientos que no en realidad aportan beneficio alguno. Es el caso, por ejemplo, de disciplinas como la homeopatía y el reiki, que tras décadas de estudios no han conseguido demostrar que una eficacia superior al placebo. Un dato que las desacredita tanto desde el punto de vista del rigor científico sobre las que se sustentan como desde su supuesta efectividad.