Complejo de Marie Curie

Marie Sklodowska-Curie (más conocida como Marie Curie). Mujer, científica y luchadora. Una joven que, a pesar de todo, consiguió estudiar física, química y matemáticas en la emblemática universidad la Sorbona (París), que por aquel entonces apenas contaba con unas 200 mujeres entre sus más de 9.000 alumnos. Un golpe del destino trajo a su vida a Pierre Curie, ilustre científico junto al cual empezó una prolífica carrera de investigación. Ni la precariedad laboral, ni la falta de recursos, ni las imposiciones sociales lograron detener su carrera. Su incansable trabajo acabó dando lugar a dos premios Nobel por sus descubrimientos en el campo de la radioactividad. Un trabajo que, aun pudiéndola hacer rica, se negó a patentar dejándolo en manos de la comunidad científica. Impresionante, ¿verdad? En el 84 aniversario de su muerte, recordamos esta emblemática científica del siglo XX a través de su excepcional trayectoria. Y así es como tradicionalmente se cuenta la historia de Marie Curie: un relato construido alrededor del mito de la heroína por excelencia, donde la genialidad triunfa por encima de cualquier adversidad. Una historia que, tal y como argumentan las historiadoras ​Margaret Rossiter y Julie Des Jardins, acaba dando lugar al Complejo de Marie Curie. Un término que haría referencia al complejo de inferioridad que afecta a las mujeres científicas que, expuestas a la biografía de Curie, se sienten incapaces de igualarla.